La EN 455 es la norma europea para los guantes médicos desechables. En cuatro partes, regula la estanqueidad, las propiedades físicas, la seguridad biológica y la vida útil. Para la consulta veterinaria garantiza que los guantes sirvan como barrera fiable entre la mano y el material potencialmente infeccioso.
Ambos materiales cumplen los requisitos de la norma EN 455. El nitrilo no contiene proteínas del látex natural y es la primera opción cuando se quieren evitar las alergias al látex; además, ofrece una buena resistencia frente a numerosos productos químicos. El látex convence por su alta elasticidad y su marcada sensibilidad táctil. En la práctica se suelen mantener a mano ambas variantes en paralelo.
El polvo podía resecar la piel y actuar como portador de proteínas del látex, lo que aumentaba el riesgo de alergias. Los guantes sin polvo se procesan mediante cloración o recubrimiento polimérico. Esto facilita la colocación y resulta respetuoso con la piel del equipo de la consulta, que lleva los guantes durante numerosas horas al día.
Los guantes de nitrilo no contienen proteínas del látex natural y son, por tanto, una alternativa fiable. Si se prefiere el látex, las variantes sin polvo y con bajo contenido en proteínas son la opción más suave. Así se reduce el riesgo de sensibilización tanto para el equipo de la consulta como para los pacientes sensibles.
Los guantes largos con puño prolongado protegen adicionalmente el antebrazo y la manga. Son adecuados para exámenes con mayor necesidad de protección, por ejemplo, en la ginecología de grandes animales o en la exploración rectal. Así complementan a los guantes de examen clásicos para aplicaciones especiales.
En contacto con sangre, secreciones, agua o líquido de limpieza, las superficies texturizadas garantizan una sujeción segura. Una estructura en las yemas de los dedos o en toda la superficie de agarre desplaza el líquido y mejora el agarre. Así los instrumentos permanecen seguros en la mano incluso en condiciones húmedas.
Los guantes de examen se ofrecen en varias tallas, de la XS a la XL. Dado que en el equipo de la consulta hay distintas tallas de mano, se recomienda tener en stock varias tallas. Un guante bien ajustado en la talla adecuada mejora la sensibilidad táctil, el agarre y la comodidad de uso y previene las irritaciones cutáneas.
El uso único consecuente interrumpe las vías de transmisión de patógenos. Tras el contacto con un animal, los guantes se retiran y se desechan antes de tratar al siguiente paciente. Así se impide que los patógenos se transmitan de un animal a otro o a superficies e instrumentos.
Sí. Los guantes de examen médicos son productos sanitarios en el sentido del MDR (UE) 2017/745 y llevan el marcado CE. Se ensayan conforme a la norma EN 455. Así queda documentada su idoneidad para el examen y el tratamiento, así como su seguridad biológica.
La norma EN ISO 374-5 describe los requisitos para la protección frente a microorganismos. En actividades con mayor riesgo de infección, esta protección puede ser relevante. En combinación con el ensayo de estanqueidad conforme a la norma EN 455, constituye la base de una protección fiable frente a infecciones en la consulta.
Un guante respetuoso con la piel, sin polvo y de bajo contenido en alérgenos reduce el riesgo de irritaciones cutáneas y de sequedad. Dado que el equipo de la consulta lleva guantes durante numerosas horas, esto repercute directamente en la comodidad de uso. Además, el cuidado regular de la piel y la talla adecuada previenen las irritaciones.
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